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Iglesia de la Adoración
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En 1968 fue consagrada nuestra Iglesia de la Adoración a la Santísima Trinidad. Ella es símbolo de la plenitud de la tarea de vida de nuestro Padre Fundador.
El Padre Kentenich procuró guiar a su gran Familia hacia el amor perfecto a María Santísima. Y la Santísima Virgen lo llevó a profundizar en la entrega total al Dios Uno y Trino.
Esta Iglesia, esta casa de Dios, nos transmite algo del misterio de nuestro Padre que se entregó totalmente a Dios y que siempre estuvo agradecido a Dios por todas las cosas que le enviaba, tanto las grandes como las pequeñas.
Detrás de todos los acontecimientos de su vida, detrás de la labor que se le asignaba, detrás del encuentro con otras personas, de una vivencia de alegría o del dolor con el que debía cargar, detrás de todas esas cosas, él experimentaba a su Dios bueno que lo guiaba por la vida.
La actitud espiritual del Padre Kentenich era la siguiente: „Padre mío, tú estás detrás de toda esta situación, tu me acaricias, estás cerca de mi, y yo experimento tu ternura“. La filialidad de su corazón tenía como consecuencia, por una parte una gran serenidad y, por otra una gratitud espontanea y cordial para con los hombres, pero también para con Dios.
Así se levantó en Schoenstatt la majestuosa Iglesia de la Adoración, como ofrenda de gratitud a Dios por la protección concedida a Schoenstatt durante la segunda guerra mundial, que lo preservó de la destrucción, y por el milagroso rescate del P. Kentenich del campo de concentración de Dachau.
El P. Kentenich con motivo de la bendición de la Iglesia de la Adoración el 9 de junio de 1.968, domingo, fiesta de la Santísima trinidad, dijo: „Nuestra Iglesia tiene forma de castillo. Por este motivo lleva el nombre de „Castillo de Dios“. La expresión en si nos remonta a tiempos pasados, nos recuerda, todo lo valioso que el pasado nos legó, que bajo todas circunstancias debemos conservar y cuidar con esmero. En este „Castillo de Dios“ domina y reina el Dios vivo, no solamente presente como Cristo Eucarístico, siendo víctima, alimento y presencia divina, para eterna adoración. Desde aquí además quiere transformar la creación, especialmente al hombre, en un „castillo de Dios“, y esto en un tiempo, que parece estar orgulloso de su constante huida de Dios“.
¿Qué es la adoración para el P. Kentenich?. Una entrega silenciosa a Dios en el espíritu de la disponibilidad:
Padre yo te doy gracias. Haz de mí lo que quieras. Padre, quiero expiar los pecados del mundo y sobrellevaré con gusto todo lo que me envíes. Padre aquí estoy, delante de ti, en nombre de mis hermanos y hermanas. Derrama sobre ellos tu bondad y tu amor.
El P. Kentenich nos dijo el 9 de julio de 1.967: „Nuestra Iglesia es un „Castillo de Dios“, quiere ser hogar del Dios Trino. Aquí vive y reina la Santísima Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Pero donde habita y reina Dios Trino, la Madre de Dios también tiene trono y voz. Por lo tanto, nuestra Madre tres veces Admirable, Reina y Victoriosa de Schoenstatt tiene ciertamente un lugar de honor en nuestra „Catedral de la Santísima Trinidad“, en el „Castillo de la Trinidad“.
El 15 de septiembre, fiesta de los siete dolores de María, nuestro Padre fue llamado inesperadamente al Hogar Eterno, desde la Sacristía de esta Iglesia, después de primera Misa que celebraba en ella. Fue sepultado en el mismo lugar de su muerte, que se ha convertido en lugar de gracias y bendición. Él sigue presente en su Obra, entre sus hijos. Su presencia y ayuda se vuelven tangibles, diariamente lo experimentamos así, y de manera especial desde este lugar sagrado, donde toca la tierra al cielo.
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José Engling
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