El Señor dijo: "Mi reino no es de este mundo" (Jn 18,36) Efectivamente, este mundo no es el reino de Dios porque Dios es rechazado en él. No es el reino del amor porque los hombres nos odiamos entre nosotros. No es el reino de la paz porque nos hacemos la guerra entre padres e hijos, entre marido y mujer, hay guerras y altercados por doquier. No es el reino de la vida porque, apenas surge la vida en el seno materno, muchos son los que premeditadamente provocan la muerte. Nos preocupamos excesivamente en regalar y agradar nuestro cuerpo y descuidamos lo mas importante: nuestra alma. Por eso Madre de todas las gracias, Madre de la Consolación, te pedimos por tu mediación en este rosario que las palabras de tu Hijo se hagan vida en nosotros y El dijo:" Mi reino está en cada uno de vosotros" (V. Lc 17,21) Ayuda a descubrir en cada uno de nosotros, en las profundidades de nuestra alma, el reino de Dios, enséñanos a amarlo y recibirlo sacramentalmente en nuestro corazón. Abre nuestros corazones para que penetre ese cielo maravilloso del Espíritu Santo y ser uno con el Bien amado y vivir "en El, por El y para El" (Col 1,16) porque donde habita Dios hay "caridad, gozo, paz, longanimidad, afabilidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza" (Gal 5,22-23) y así cuando venga el Señor por segunda vez "salve definitivamente a los que lo esperan" (V. Hb 9,28). Con María te lo pedimos Señor. Amen. (TS 18.10) 94-11-05
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