Un amigo tengo, Madre, tengo un amigo que llora por sus miserias, llora por sus hijos. Llora por la dureza de la vida y lo despiadado de este mundo que se come a la buena gente y vomita sobre el justo.
Un amigo tengo, Madre, tengo un amigo, que llora cantando al mundo pide trabajo para sus hijos pide pan, pide consuelo, pide justicia, pide salud, pide de ti que intercedas pide se adelante el Reino prometido por Jesús.
Un amigo tengo, Madre, tengo un amigo que necesita curar una herida, que necesita una mano abierta, que necesita una mano amiga, que le empuje cuando se pare, que le consuele cuando llore que le quite su tristeza y su alegría desate.
Un amigo tengo, Madre, tengo un amigo Escucha sus quejas, a todo cuanto pida presta oido únete a él en Santa Alianza y en tu corazón cobija el suyo, transfórmale a tu semejanza y haz de él apostol tuyo.
Y yo te prometo mi Reina poner mi vida en tus manos morir poco a poco a este mundo y hacerme de ti sólo esclavo, pero para ello no cuento conmigo pues mis flaquezas son tantas que cuento contigo Madre y la oración de mi amigo.
|