Como saco de arena es mi corazón lleno de granos sueltos y desligados que amorfo y por el peso derrumbado, triste y sólo está muriendo de dolor.
A ti María, consuelo para los tristes, esperanza para los desesperados toma este fardo dolido en tus manos como a tu Hijo de la cruz cogiste.
Guárdame en tu corazón como crisol y en el horno del Amor Divino ponme donde miserias y flaquezas del hombre se consumen por el fuego del amor.
Y el Artífice de la santidad que todo transforma, sublima y deifica, Espíritu Santo, luz que purifica, de arena molida hará cristal.
Para que cause tan sublimes efectos correspondido deberá el Amor ser: con obras perfectas de obediencia y fe, recibiendo de buen grado sufrimientos,
enfermedades y martirio, incluso, por el amor a Cristo crucificado, a la voluntad de Dios entregado, bebiendo el cáliz del dolor con gusto.
Y el alma en espejo de cristal transformado, cuanto mas puro, limpio y transparente sea, mas nítido la imagen de Dios reflejará. (TS 39.7) 95-03-16
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