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Ama a tu prójimo como a ti mismo

Canto: Inunda mi ser

L1
: El santo de la vida diaria carga todos los días con su cruz, pues dijo el maestro:

L2: El que quiera ser mi discípulo, niéguese a si mismo, tome su cruz y sígame (Mc 8, 34)

L1: Es claro y sincero en sus pensamientos, en sus palabras y en sus deseos según aquel consejo

L2: Sea su modo de hablar; sí, sí; no, no (Mt 5, 37)

L1: En todas las cosas busca lo sobrenatural, al Dios trino y uno porque está ordenado

L2: Buscad primero el reino de Dios y su justicia (Mt 6, 33)

L1: Lucha por conseguir la humildad y la mansedumbre, porque su modelo la anima

L2: Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón (Mt 11, 29)

L1: No se afana con angustias por las cosas de la tierra, porque le han dicho que su Padre celestial cuida de ello, con tal de que él pusiera de su parte la confianza.

L1: Ama la obediencia, porque el Hombre-Dios se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

L1: La castidad y la pobreza según su estado son para él nobles ideales, porque él Redentor del mundo las recomendó ambas tan seriamente y dio fiel ejemplo de ellas.

L1: Se mantiene firme en la fe y en el bautismo, pues conoce la palabra del Señor:

L2: El que creyere y fuere bautizado se salvará (Mc 16, 16) Quien no renaciere del agua y del Espíritu Santo no podrá entrar en el reino de Dios. (Jn 3, 5)

L1: Su vida gira en torno al altar, fiel a la consigna:

L2: Si no comiereis la carne del Hijo del Hombre y no bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros (Jn 6, 53)

L1: Obedece con gusto a la Iglesia y a sus Ministros, porque el Salvador dijo tajantemente

L2: El que desoyere a la Iglesia tenlo por gentil y pecador (Mt 18, 17) El que a vosotros oye a mí me oye, y el que a vosotros desecha a mí me desecha, y el que me desecha a mí desecha al que me envió (Lc 10, 16)

L1: En una palabra el santo de la vida diaria ama y practica todas las virtudes a imitación del Salvador, y porque el Salvador las amó, las practicó y las recomendó encarecidamente.

Música

L3: Esto me recuerda aquel pasaje en el que uno se le acercó y le dijo: «Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?» Él le dijo: «¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.» «¿Cuáles?» - le dice él. Y Jesús dijo: = «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Dícele el joven: «Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?» Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme.» Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos.» Al oír esto, los discípulos, llenos de asombro, decían: «Entonces, ¿quién se podrá salvar?»

L1: Pero recuerda: Jesús, mirándolos fijamente, dijo:

L2: «Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible.»

L3: Oh Dios Padre bueno que mandaste a tu Hijo para simplificar tu ley, para darnos en heredad tu Reino pues nosotros por nosotros mismos no podemos nada, tu que amas con amor de Madre y de Padre. Oh Abba, papaito mío querido, porque se hace tan difícil seguir tus mandatos. Oh Yahvé, mi Dios y Padre, sonríenos. ¿Señor?
L2: Yo Soy. Soy Yo, Yahvé, tu Abba.
L3: Oh, Dios, ten piedad de nuestra miseria.
L2: Flor, Yo, Yahvé tu Dios, soy el más Misericordioso. Yo soy un Océano infinito de Misericordia, Compasión y Ternura. Yo os he dado Mi Ley pero no es suficiente decir que vosotros conocéis Mi Ley, tenéis que practicarla. Tampoco es suficiente decir que vosotros creéis que Yo Soy; Yo deseo que Me améis y que Me adoréis. Incluso los demonios creen que Yo Soy pero ellos no Me aman ni Me adoran. Ellos escuchan Mi Voz pero no Me aman. Sed leales a Mí y, vosotros, vosotros que sois Mi simiente, venid a Mí vuestro Abba, y consoladme. Yo Estoy fatigado, y vosotros sois sólo un resto que Me puede consolar. Vosotros sois la parte más pequeña del rebaño y Mis Ojos están sobre vosotros. Desde Su Trono, vuestro Abba os dice: Yo os amo a todos con un amor eterno. Sed benditos.

Música

L3: Pero Abba, papaito, la carga nos hunde, Me siento inútil, incapaz. Yo soy rico en afectos, en amigos, no me falta el pan ni el trabajo, ni el amor de mi mujer y mis hijos, reúno capital de gracias, atesoro rosarios, limosnas y trabaja duro... me siento afortunado … soy rico … de tantas cosas que me atan ... temo perderte.
L2: Yo Soy el Señor.
Flores Mías, estén en Paz, porque Yo, su Señor Soy la Paz. Mi amada creación, ¡cómo los amo! Ustedes son preciosos para Mí. Ustedes, a quienes he llamado flores, crezcan, crezcan en Mi Luz Divina. Oren por sus hermanos que todavía no han visto Mi Luz, oren por su conversión.

¡Flores! Yo me propongo regarlos. ¡Sí! Mi riachuelo crecerá en un río y Mi río crecerá en un océano de Paz y de Amor. Yo he dicho que enviaré Mi Luz por todas partes y que "Yo derramaré la enseñanza como profecía, como un legado para las generaciones futuras". Yo Soy su Consolador y El que más los ama. Flores, Yo sé que están viviendo en un período de obscuridad, en donde esta oscuridad sólo trae sufrimientos, calamidades y aridez. Ha sido dicho que en estos tiempos, muchos perderán el sentido de lo Divino y vivirían a su manera, y no serían capaces de distinguir el bien del mal.

Flores, cuando un alma se llena de materialismo y se aferra a lo que el mundo tiene que ofrecer, entonces, ella ha permitido ser llenada de Obscuridad, y por lo tanto, no ha dejado espacio para la Santidad; ningún espacio para que Mi Espíritu crezca en ella, ningún espacio para la Verdad, y ningún espacio para Mi Luz.

Ella vive en la obscuridad.

Por esto la mayoría de esta joven generación carece de espiritualidad y rehusa escuchar Mi Palabra y reconocerme como Dios. Ellos van tras pasiones degradantes, porque han renunciado a La Verdad Divina y persiguen las cosas materiales. Yo sé, Mis flores, ¡cuántos de ustedes sufren al ver a alguno de los suyos caminando en esta oscuridad y permaneciendo en un constante sueño profundo! Pero les digo que Yo, el Señor, estoy fuera de sus puertas, Yo siempre estaré ahí, llamando hasta que ellos Me escuchen. ¡Yo nunca Me cansaré de tocar a sus puertas y nunca los abandonaré! Yo los amo a todos con un Amor eterno, ¡este Amor tan incomprendido!

Vengan a Mí con todos sus problemas, ofrézcanmelos a Mí y descansen. Vengan y apóyense en Mí. Yo Soy su Consolador y los consolaré dándoles Mi Paz. Vengan a su Dulce Salvador y Yo sanaré sus heridas. Nunca se cansen de invocarme y de orarme. Yo estoy siempre con ustedes. Los amo y bendigo a cada uno de ustedes. Yo bendigo a toda su familia.

Música

L4: Hijos, acérquense a Jesús. Él los llama a todos desde Su Cruz. Complazcan a Jesús, amándose el uno al otro, tanto como Él los ama, porque toda la Ley se resume en un sólo mandamiento: "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Encuentren la Paz y el Amor en Su Corazón. Tomen Su Paz y Su Amor y propáguenlo entre ustedes. Impregnen al mundo entero con Su Amor Divino. Llenen su alma con esta alegría que Mi Hijo les está ofreciendo.

Pequeños, oren, oren y conversen con Dios. Tengan una unión constante con su Padre del Cielo.

Oren con fervor. Dejen que sus oraciones Lo alcancen. Oren con amor. Permítanle sentir sus oraciones.

¡Oh hijos, cómo los amo! Yo siempre estoy con ustedes. Yo estoy ahora aquí, con ustedes, y estaré con ustedes cuando salgan de este lugar y estaré con ustedes cuando entren en sus casas.

Nosotros siempre Estamos Presentes, y por siempre lo Estaremos.

Yo los bendigo a todos, en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Música

L5
: Para ser libres nos libertó Cristo. Manteneos, pues, firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud. Soy yo, Pablo, quien os lo dice: Si os dejáis circuncidar, Cristo no os aprovechará nada. De nuevo declaro a todo hombre que se circuncida que queda obligado a practicar toda la ley. Habéis roto con Cristo todos cuantos buscáis la justicia en la ley. Os habéis apartado de la gracia. Pues a nosotros nos mueve el Espíritu a aguardar por la fe los bienes esperados por la justicia. Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión tienen valor, sino solamente la fe que actúa por la caridad. Comenzasteis bien vuestra carrera, ¿quién os puso obstáculo para no seguir a la verdad? Semejante persuasión no proviene de Aquel que os llama. Un poco de levadura fermenta toda la masa.

Por mi parte, confío en el Señor que vosotros no pensaréis de otra manera; pero el que os perturba llevará su castigo, quienquiera que sea. En cuanto a mí, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué soy todavía perseguido? ¡Pues se acabó ya el escándalo de la cruz! ¡Ojalá que se mutilaran los que os perturban! Porque, hermanos, habéis sido llamados a la libertad; sólo que no toméis de esa libertad pretexto para la carne; antes al contrario, servíos por amor los unos a los otros. Pues toda la ley alcanza su plenitud en este solo precepto: = Amarás a tu prójimo como a ti mismo. = Pero si os mordéis y os devoráis mutuamente, ¡mirad no vayáis mutuamente a destruiros!

Por mi parte os digo: Si vivís según el Espíritu, no daréis satisfacción a las apetencias de la carne. Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como que son entre sí antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais. Pero, si sois conducidos por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios. En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley. Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y sus apetencias. Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu. No busquemos la gloria vana provocándonos los unos a los otros y envidiándonos mutuamente.

Hermanos, aun cuando alguno incurra en alguna falta, vosotros, los espirituales, corregidle con espíritu de mansedumbre, y cuídate de ti mismo, pues también tú puedes ser tentado. Ayudaos mutuamente a llevar vuestras cargas y cumplid así la ley de Cristo. Porque si alguno se imagina ser algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo. Examine cada cual su propia conducta y entonces tendrá en sí solo, y no en otros, motivo para glorificarse, pues cada uno tiene que llevar su propia carga. Que el discípulo haga partícipe en toda suerte de bienes al que le instruye en la Palabra. No os engañéis; de Dios nadie se burla. Pues lo que uno siembre, eso cosechará: el que siembre en su carne, de la carne cosechará corrupción; el que siembre en el espíritu, del espíritu cosechará vida eterna. No nos cansemos de obrar el bien; que a su tiempo nos vendrá la cosecha si no desfallecemos. Así que, mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe.

Mirad con qué letras tan grandes os escribo de mi propio puño. Los que quieren ser bien vistos en lo humano, ésos os fuerzan a circuncidaros, con el único fin de evitar la persecución por la cruz de Cristo. Pues ni siquiera esos mismos que se circuncidan cumplen la ley; sólo desean veros circuncidados para gloriarse en vuestra carne. En cuanto a mí ¡Dios me libre gloriarme si nos es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo! Porque nada cuenta ni la circuncisión, ni la incircuncisión, sino la creación nueva. Y para todos los que se sometan a esta regla, paz y misericordia, lo mismo que para el Israel de Dios. En adelante nadie me moleste, pues llevo sobre mi cuerpo las señales de Jesús. Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén. (Gálatas 6 y 7)

Terminamos con el canto de la Familia

L1: Milagros y Ramón
L2: Carlos
L3: Oscar y Carmen
L4: Carmen Alvarez
L5: Emilio y Mari Carmen
24-01-2004


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