En vano me resisto á la evidencia; desde el astro hasta el átomo infecundo una mano inmortal gobierna el mundo y un Ser lo vivifica con su esencia.
En vano, por huir de su presencia, los ojos a la luz cierro iracundo: mejor le veo con terror profundo en el fondo leal de mi conciencia.
Do quiera, oh Dios, que audaz me precipito, Tu ser, de todo ser limite y centro, lo eterno agota y llena lo infinito.
En el mundo, en el alma, fuera y dentro, ¡ay!, cuanto más te encuentro más te evito, y cuanto más te evito más te encuentro.
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