Engendra al Hijo el Padre sempiterno, contemplando en sí mismo su Hermosura, una noticia suya, una figura de su sustancia, un Dios, un Verbo eterno.
Procede de los dos un amor tierno de agrandarse y de ver su inmensa altura, un Espíritu Santo, una luz pura, un Dios, una sustancia, un ser coeterno.
¡Santa Trina unidad, Trinidad una, que inseparablemente en ti consistes Misterio de los cielos estupendo!
Hermosa forma sin materia alguna, presencia potencial que en todo asistes, yo adoro en ti lo que en ti no entiendo.
|